Caminar con otros para seguir caminando

LP2Una vez una señora del Valle, catequista, del grupo Madres Promotoras de Paz de una comunidad de San Félix, con bien ganada fama de violenta, me hablaba preocupada por la Caminata por la Paz que estaban organizando. Iban a salir de la comunidad y está claro que no todas las calles son seguras. “¿Quiénes somos más, los violentos o los pacíficos?” y ella sin dudar respondió: “¡Los pacíficos!” Y como siempre, desde hace 7 años, hicieron su caminata, invitando a todos a unirse por el bien común, y créanlo, esas caminatas, aunque usted no conozca al que va a su lado, son una fuente de ánimo y esperanza para el que participa, Uno se cansa físicamente, pero el alma se rejuvenece, la mirada se amplía, se puede ver más allá pese a tener los lentes vencidos; se puede cantar en un gran coro y hasta los desafinados son aceptados, la calle se vuelve un lugar de encuentro, porque se sabe que caminamos por una causa de muchos.

Hoy los venezolanos necesitamos caminar juntos para poder seguir caminando, para seguir afirmando que en este país podemos vivir de otra manera. “¿Por qué me tengo que ir si yo quiero vivir aquí?”, me dijo casi con rabia un estudiante universitario en una marcha en Caracas. “No me quiero ir, por eso marcho.” Es obvio que las caminatas pacíficas, una manera de expresar aspiraciones de muchos, no son actividad para solitarios, ni para los que les gusta ser centros de atracción o “primeros actores”. Se está claro que, como dice Gonzáles Buelta : “Somos una mirada que se encuentra así misma en otros ojos/ manos en el aire que se afirman y descansan en otros manos.” Se camina con otros, cuando se acepta que nos necesitamos, que no se lucha por una razón exclusiva sino de muchos y por eso los pasos no se dan en solitario.

Alguno dirá que está cansado, o tal vez que además le da miedo expresarse públicamente cuando ha habido mucha represión. Razones siempre se encuentran para no moverse, pero yo encuentro más. Muchas más, para caminar con otros: los problemas son de muchos. ¿Quién no se queja de la inflación, de la escasez?, ¿quién no tienen una historia de un atraco o una muerte violenta? En este país todos tenemos una página de sucesos personal. Doy más: usted tiene derecho a “expresar libremente sus pensamientos, ideas u opiniones” (Art. 57 de la CRVB); todos los ciudadanos de este país tenemos derecho a participar en asuntos públicos (Art. 62); si a usted le parece que hay funcionarios que no dan respuesta a sus exigencias, tiene derecho a dirigir petición a cualquier autoridad, funcionario público sobre asuntos que sean de su competencia y a obtener oportuna respuesta (Art. 51); todos tenemos derecho a manifestar pacíficamente y sin armas y también a que los funcionario no utilicen armas de fuego ni sustancias tóxicas para controlar manifestaciones pacíficas (Art. 68). Voy un poco más allá (¿tiene ya su Constitución en la mano?): “Todos los cargos y magistratura de elección popular son revocables” (Art. 72).

Si usted cree que puede sólo con tantos dramas, entonces siga aislado. Si usted es de los que ha decidido quedarse y comprende que entre muchos el miedo se vuelve más liviano, entonces decida hacer algo y únase a otros para expresar que aspira que sus hijos lleguen a viejitos. Créame, caminar junto a otros descansa: los pacíficos nos crecemos juntos.