Camino al portal de Belén

Queridos José y María:

Voy camino al portal a ver a Jesús y quiero contarles lo que voy encontrando en el trayecto. Tienen que saber que en Venezuela no sólo los Reyes Magos llevan regalos al Niño. Yo, por mi parte, llevo muchos presentes en mi morral, no todos son hechos míos, pero si son obra de mis diversos entornos.

Caminan a Belén montones de personas que cada semana se unen para hacer posible “ollas solidarias” promovidas por parroquias católicas y también por iglesias evangélicas. Si, ya sé: con un plato de comida un fin de semana no bajamos la desnutrición, pero se le dice al prójimo que son importantes para otros y eso anima. Esas ollas se han ido multiplicando. Cáritas impulsa, acompaña, monitorea, alerta. Es un gran regalo.

Veo también a periodistas que llevan su valentía al portal. Se arriesgan casi que a diario cuando informan lo que “otros” quieren esconder. ¡Les admiro! Este año unos cuantos han sido detenidos por hacer su trabajo. Diviso a Oscar, Leonardo, Héctor, Javier, Clavel y muchos más, llevando sus noticias de regalo para el Niño. También hay unas cuantas investigaciones que iluminan las acciones de otros, como esa de los Huérfanos de la Salud.

Hay otro grupo, bastante numeroso, de defensores de Derechos Humanos. Veo a los que ya tienen décadas en esto y también a los nuevos, surgidos en medio de esta vulneración masiva de derechos fundamentales. Esos son otros valientes, de los que no se cansan. Documentan, denuncian, difunden, defienden, dan la mano sin discriminar y siempre están despiertos, atentos. ¡Vieran ustedes las cantidades de carpetas con casos bien sustanciados! Cada acción es un regalo que habla de la capacidad de solidaridad. Veo, entre muchos, a Ligia, a Marino, a Feliciano, Carlos, Rafael,… todos con sus equipos, también los acompañan muchos jóvenes. Se les nota que han tenido un año intenso de trabajo.

Diviso conocidos que han impulsado iniciativas que promueven la misericordia, como esa de los periodistas de Guayana, que organizaron una jornada en la Parroquia San Martín de Porres. Se juntaron, buscaron ayuda y pasaron el domingo entre niños y niñas, fueron como 500 platos que sirvieron. Veo a Adriana, Pableisa, Alba, Diogelis, Jhoalys entre otros. La sonrisa no cabe en el rostro.

Ahí va gente de Esperanza Activa, de Barquisimeto, con sus regalos que unen a muchos solidarios anónimos, como esos que se ofrecen para enseñar rugby a niños de “conducta difícil” de una de nuestras escuelas. Yo los vi hace poco: increíble el trabajo con esos chicos. Hace uso meses eran los terribles del salón y ahora practican la disciplina, el respeto, el valor del equipo… “Madiwa” se llama el proyecto y a esos 43 pequeños los rodean Quique, José, Fernando, mientras sus esposas ayudan en la retaguardia. Además van las niñas de “La Flor de La esperanza”, otro regalo lindo que forma liderezas en el mismo barrio de “El Trompillo”. Jesús y Yahaira cuidan esos regalos, calladitos también, sin cansarse.

Por nuestra parte, llevamos los uniformes limpios y planchados de miles y miles de estudiantes. Ya sabe María qué significa un uniforme limpio y planchadito: trabajo, horas de trabajo de madres, abuelas, hermanas mayores, que quieren que sus hijos, nietos, hermanitos, vayan dignos a la escuela. Ese regalo cada día lo valoro más, pues el jabón está caro y escaso, ¡y no hablemos del agua! Piensen cuánta dignidad detrás de las franelas.

Este morral mío es bien grande, tiene espacio para: el tiempo sin paga de animadores de grupos de madres, al igual que para las Madres Promotoras de Paz, mis comadres, que son un montón… ¡incluyendo la lista de espera de gene que se quiere unir!… En mi morral también llevo el trasnocho de los que nos unimos en la REDHNNA… También las historias lindas de niños y niñas preocupándose y ocupándose por otros, como esos que comparten su merienda con los que no llevan, o esa de Valentina, de 6 años, que llegó a sus casa sin zapatos porque se los había prestado a una vecinita que andaba descalza. Esos niños no dejan de enseñarme. Esos ejemplos son mi regalo.

En nuestro grupo caminan también los que promueven el mensaje de Gandhi y su filosofía de la no – violencia. Son los compañeros de la Fundación M. Gandhi Venezuela. Sí, esos que se reúnen los sábados a estudiar cómo resolver los conflictos por vías pacíficas, esos que como silenciosa onda expansiva recogen la herencia del Alma Grande de la India. ¡Mira! Ahí van Verónica, Oscar, las dos María Elena, William, Charlotte, Oris, Aída y un montón más. Viajan en tercera clase, así llegarán al portal.

No quiero dejar por fuera a los que protestan de manera pacífica: Las Piloneras/ van con Dale Letra/ protestan en paz/ y no juegan metra. Al lado los del Laboratorio de Paz y tantos otros. Sí, esos son los que van dándole duro al pilón, otros con carteles.

Y finalmente, mis hermanos jesuitas. ¡Uf! Un montón. Algunos van cantando, unos muy afinados, como Pedro -echando conceptos- , otros no tan afinados pero animados y ni se nota que no agarran el do mayor. Otros han venido de la frontera, veo al medallista olímpico con sus estadísticas en la mano como regalo, el cardenalero Rafael animando, más atrás Manuel, Chusma, Raúl, Manuel, Arturo, Piedra, Goyo…

Se me quedan mucho sin mencionar, pero ya llegarán a Belén también. ¿Crees que los Reyes Magos puedan llevar mejores regalos al Niño?

¡Feliz Navidad! Nos vemos en el portal.
Luisa Pernalete