Comunicado para todo el Movimiento del padre Manuel Aristorena S.J.

Amigos directores, equipos directivos, docentes, comunicadores, administrativos y obreros, coordinadores y responsables de la iniciativa “Seguridad alimentaria Fe y Alegría”, voluntarios: reciban todos un fraternal saludo, cargado de esperanza cristiana, tan necesaria para seguir creativamente fieles a nuestra misión.

Todos en Fe y Alegría estamos conscientes de la gravedad de la pandemia del coronavirus COVID-19. Pone en peligro la vida de nuestros mayores y de todos los que tienen enfermedades que debilitan su sistema inmunológico, su aparato respiratorio y circulatorio. Los jóvenes y adultos que pueden resistir las enfermedades que produce este virus, si no se comprometen con la cuarentena social, se convierten lamentablemente en difusores en su familia y en la comunidad, pudiendo afectar a sus mayores y enfermos más queridos.

Dada la necesidad de detener la propagación del virus, debemos hacer todo lo posible, quedarnos en nuestra casa y suspender todo tipo de aglomeración de personas.

Esta situación hace que coexistan varios tipos de problemas graves que afectan a toda la gran familia de Fe y Alegría: suspensión del proceso educativo, disminución de los ingresos de la mayoría de las familias vinculadas y serias dificultades para la alimentación sana de nuestros muchachos y sus familias. ¿Qué hacer en esta situación que cada día se agrava? ¿Cómo, desde Fe y Alegría, podemos contribuir a paliar las consecuencias de estás graves crisis en la que confluyen la salud y la educación?

En primer lugar, debemos estar conscientes y educar a todos los integrantes de la comunidad sobre las características del virus, la forma en que se difunde y las medidas personales, familiares y comunitarias que debemos tomar para contener su propagación. Es un tema de cuidar la vida de todos los que viven con nosotros.

En segundo lugar, debemos atender con solidaridad el tema de la alimentación de nuestros niños, niñas y adolescentes, por ellos y como una ayuda a sus familias que ven disminuir sus ingresos. Pero está atención nunca puede convertirse en “bien para hoy y mal para mañana”. La manera en que actuemos no puede ser una fuente de contagio y propagación del virus. Nos arrepentiríamos siempre.

Fe y Alegría como institución, como siempre lo ha hecho, está en la búsqueda de maneras, que con un máximo de seguridad para la salud, atienda la crisis alimentaria. Estamos avanzando en el diseño de soluciones, con el aporte de muchos de nuestra comunidad y en comunicación con las organizaciones y personas que nos aportan financiamiento y logística.

Es difícil pedir calma y prudencia en estos momentos. A todos nos mueve la urgencia de la situación, pero solo podemos actuar si contamos con condiciones seguras que impidan la propagación del mal. Con agua para lavarnos constantemente las manos, guardando la distancia mínima entre todos los que participemos, con limpieza extrema de las superficies que se tocan, con guantes y mascarillas y mucha conciencia del protocolo para no contagiar y así prevenir la enfermedad. Se necesita que cualquier acción en este tema garantice la seguridad de todos. No llevemos adelante iniciativas que no garanticen las medidas de prevención y la salud.

Es un momento de mucha solidaridad, de apoyarnos, de construir juntos soluciones seguras, en la alimentación, en la salud y también en la generación de iniciativas comunitarias que ayuden a optimizar los ingresos de todos y el desarrollo de formas de trabajo con nuestra comunidad. Damos gracias a Dios por el trabajo de cada uno de nosotros, que hace posible cumplir la misión de Fe y Alegría. Les agradezco su atención y su compromiso y sigamos esperanzados en que vendrán tiempos mejores.

Manuel Aristorena S.J.