En Cuba colaboramos con la formación de docentes

DSC00001El Centro de Formación e Investigación “Padre Joaquín” de Fe y Alegría Venezuela estuvo presente en Cuba, con la participación de la profesora María Méndez, en la XVI Escuelas de verano diocesanas para educadores (comisión nacional de educación católica) que tiene como fin brindar espacios de formación a los y las docentes que quieren seguir fortaleciendo su práctica educativa o actualizarse en algunas temáticas innovadoras a nivel mundial.

Durante dos semanas la profesora María Méndez, coordinadora nacional del área Educación trabajo, realizó el taller “Enfoque de formación por competencia” en Ceiba del Agua y La Habana. En la siguiente entrevista nos relata su experiencia como facilitadora en la XVI Escuelas de verano:¿De quién fue la iniciativa de realizar este taller?

La invitación llegó al Centro de Formación e Investigación “Padre Joaquín” a través de la Federación Internacional Fe y Alegría, que tiene aproximadamente tres años apoyando la Iglesia católica de Cuba en la formación permanente de docentes. Como uno de los temas propuestos era la formación en competencia, yo me ofrecí a realizar este taller.

¿Quiénes participaron en el taller?

Como es una inscripción voluntaria, puede participar todo aquel que desee ir mejorando su práctica. Al taller asistieron docentes desde el nivel de preescolar hasta el universitario; también docentes de áreas especiales, por ejemplo, había un docente responsable de lo que ellos llaman “la cultura del chiste” que consiste en cómo llevar al aula la creatividad, la innovación a través del chiste y la caricatura, cómo recrear el contexto; también participó un profesor que era encargado de trabajar fisioterapia con estudiantes, con deportistas… Había variedad.

¿Cómo se realizó la convocatoria a los y las docentes?

Cuando los y las docentes terminan la Escuela de verano, los organizadores preguntan qué temáticas quieren trabajar para el próximo año. Se definen así las temáticas de los talleres y se promueven durante todo el año escolar a través de la revista Mayeutha. La gente se inscribe a partir de enero; hay personas que ya tienen una rutina de inscribirse, por ejemplo, esta sería la quinta vez que varios de los participantes de mi taller asisten a las Escuelas de verano aunque era primera vez que abordaban el enfoque por competencia.

¿Cuál cree que sea el motivo de los y las docentes en participar en los talleres?

Yo les preguntaba por qué se inscribieron; lo que dicen es que buscan cómo tener contacto con otros docentes de la misma Cuba, saber qué están haciendo, qué están pensando, porque dicen que tienen poca oportunidad de reunirse a conversar sobre lo que están haciendo y, por otro lado, están preocupados en mejorar algunos aspectos de la educación cubana. Además, ellos creen que deben ir asumiendo nuevas temáticas, conversar esos temas nuevos, ver hasta dónde pueden ir adecuándolos a sus prácticas educativas.

¿Qué resultados esperaba del taller?

Se brindaron muchos talleres que promovían estrategias didácticas para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Yo creo que estos son los que se van a poner en práctica cuando empiece el nuevo año escolar porque contenían muchas dinámicas y muchas prácticas. El taller de “Enfoque de formación por competencia” está orientado más hacia la reflexión, a mirar cómo asumir la educación de otra manera, cómo enseñar tumbando los esquemas tradicionales; cómo asumir un proceso de enseñanza y aprendizaje que ayude al estudiante a ser consciente qué es lo que está aprendiendo, cómo va aprendiendo, cómo viene integrando el contexto externo en los procesos del aula. Ellos vieron en ese aspecto mucha innovación. Ellos reconocen que, cuando quieren innovar, todavía son muy apegados al borrador y a la tiza. Sin embargo, hay docentes que consideran que dentro del proceso hay algunas capacidades o competencias que pueden ir asumiendo en el aula, porque en los procesos de enseñanza y aprendizaje hacen énfasis en categorizar, en argumentar y en analizar, ya que el mismo Ministerio de Cuba lo exige en los estudiantes. Yo creo que es una oportunidad que ellos comiencen hacer algunas actividades de transferencia, a utilizar nuevas estrategias de aprendizajes, a ir innovando en el aula en la medida que la estructura del Ministerio se los permita. Sí ven que hay posibilidad de hacer algunos cambios, aunque no serán tan rápidos.

¿Qué inquietudes tenía ante la idea de realizar este taller en Cuba?

En un primer momento me llamaba la atención cómo Cuba iba a trabajar con el enfoque o qué realidad me iba a encontrar. A nivel personal ya había revisado algunos autores que son partidarios de esta corriente y dicen que Cuba, aun cuando no habla de un enfoque por competencia, su práctica educativa está orientada hacia este enfoque, donde el alumnado es protagonista de su aprender, reconstruye su aprendizaje y el docente lo acompaña y lo orienta en ese proceso.

¿Cómo puede describir su experiencia como facilitadora de las Escuelas de verano?

Cuando llegué me conseguí con dos cosas interesantes: una, la buena iniciativa de los docentes de aprender diferentes temáticas que se están manejando a nivel mundial. Dos, que la Iglesia Católica de Cuba tiene alianza con la Universidad Cristóbal Colón de México, que brindó el año pasado un diplomado de formación por competencia a docentes, por lo que había un grupo que ya manejaba la temática. Sin embargo, cuando llego allá, la temática no la manejaban todos los docentes, algunos oían la palabra por primera vez. Tenía variedad de participantes; fue una experiencia interesante porque, como se trabajó en equipo y trabajo colaborativo, el que sabía mucho tenía elementos de reflexión para profundizar lo que se estaban trabajando ahí.

Yo creo que es una experiencia, primero, muy significativa porque el hecho de que un maestro invierta su tiempo de vacaciones para seguirse formando indica que tiene muchas ganas de transformar, de aprender. Para mí es una lección significativa. Segundo, el tener una gran cantidad de docentes que ya no podían albergarlos en la Habana, el expandir ese proceso a las provincias y dejar que ellas vayan liderándolo, da la oportunidad que más docentes puedan formarse y contextualizar las propuestas, los proyectos, los talleres a las realidades, porque una cosa es tener mucha gente de diferentes lugares en un solo espacio, y otra cosa es que tú vayas al lugar. El que el facilitador o la facilitadora se movilice me parece una experiencia muy significativa: yo, que di el mismo taller en dos sitios, no trabajé con la misma metodología en una ciudad como La Habana que en Ceiba del Agua donde tenemos un docente más de campo, de ambiente rural.

Algunas palabras finales…

Yo creo que el reto de Fe y Alegría, como iglesia y como familia, es que se puedan mirar otras realidades que nos aporten aprendizajes para nuestros contextos porque somos realidades muy parecidas. Creo que es una oportunidad que se debe ir animando. Particularmente, lo que a mí me parece como sugerencia, es que uno debe tener como un mediano contacto con los y las participantes antes de llegar al lugar, un poco para tratar de aterrizar más algunos talleres; por ejemplo, el que yo facilité que era más de reflexión, de teorizar cosas, más de mirar para apostar a otro tipo de educación.

Pueblicado en: http://www.feyalegria.org/es/noticias/cuba-escuelas-verano-educadores