Inicio de clases 2019-2020

Les escribo esta carta, un poco larga, para que nos sirva de reflexión, ante la tarea del nuevo año escolar. Lo comenzamos con muchas dificultades pero con la fe puesta en Nuestro Señor Jesucristo y sus palabras: Ánimo, estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos (Mt 28,20). Lo hacemos con la conciencia de participar en su misión salvadora, a través del servicio educativo y comunicacional, a la población desatendida y necesitada de nuestro país. Resuenan en nosotros sus palabras: Les aseguro que lo que hagan a uno solo de éstos, mis hermanos menores, me lo hicieron a mí.… (Mt 25,40).

Esta misión la realizamos en medio de una crisis sin precedentes en nuestro país. Ustedes la conocen mejor que nadie, la viven y trajinan con ella. Es una crisis que afecta todas las dimensiones en las que nos movemos: alimentación, salud, salarios, transporte, educación, seguridad, relaciones, etc. Como consecuencia, padecemos una dolorosa diáspora. En casi todos los hogares hemos vivido la despedida de un familiar. Nos toca personal y familiarmente, pero también como Movimiento.

Esta es la realidad en la que estamos llamados a realizar nuestra misión. No es la primera vez que pasamos por situaciones difíciles. La historia de Fe y Alegría es una constante lucha contra las adversidades. Pero es nuestra misión: luchar para la transformación de la persona y la sociedad; luchar contra la ignorancia, la exclusión y la injusticia buscando alcanzar condiciones de vida dignas para todos. Ya el P. Veláz en 1981 afirmaba: “Fe y Alegría se ha propuesto, desde su nacimiento, clamar contra la injusticia educativa y contra el sectarismo, que cierra los ojos de los gobernantes para no ayudar como deberían a los que se consagran al servicio educativo de las gentes más pobres y desamparadas”. (El crecimiento de Fe y Alegría, 1981).

Esta crisis nos afecta también a nosotros. Los ingresos que recibimos en forma de salario apenas alcanzan para casi nada. El convenio con el MPPE ha sido un excelente apoyo para financiar el pago de la nómina del personal. Lo reconocemos. Sin embargo, hoy este ingreso tan necesario es absolutamente insuficiente. Para sostenernos como Movimiento necesitamos activar la organización, la creatividad, la búsqueda de nuevas soluciones, la solidaridad de propios y aliados y la responsabilidad de todos para mantener abiertos nuestros centros. Ya nos insistía nuestro fundador:

Tenemos que hacer algo audaz: no estamos en un momento de hombres y mujeres solamente prudentes y agachados, limitados por el miedo. Tenemos que lanzar un grito de ayuda que encienda a toda Venezuela en una cruzada de educación popular. En esta torre, Fe y Alegría ha levantado una bandera. (Discurso en la primera graduación de maestras…, 1963):

1. Hacernos conscientes nosotros y nuestros alumnos, oyentes y representantes de la gravedad de la crisis y acudir a lo mejor de nosotros para afrontarla. Aun en medio de dificultades, confirmemos nuestro compromiso con la transformación personal y social del país.

2. Convocar a todo el personal y ponernos en búsqueda de alternativas que puedan mejorar las condiciones económicas, para poder así realizar nuestra misión educativa y comunicacional. Tenemos por delante el desafío de mantener vivo nuestro Movimiento. No hay escuelas ni emisoras sin personal que las lleve adelante.

3. Sensibilizar a la sociedad venezolana sobre la necesidad de atender esta situación de la educación venezolana, y en concreto, del personal de Fe y Alegría. Hacerlo por las distintas vías que tenemos a nuestro alcance.

4. Apoyar a la nueva directiva de la AVEC en las gestiones y conversaciones con el MPPE para mejorar las condiciones salariales del personal de la educación.

5. Exigir al Estado una justa retribución por la acción educativa que realizamos. Ya lo decía el P. Vélaz: “Aunque parezca paradójico, cuanto más escaso sea el presupuesto de un país, más necesario es compartirlo con la educación privada, pues ésta duplica o triplica en servicio efectivo las subvenciones que recibe del Estado”. (Educación Popular Integral, s.f.)

6. Participar junto a otras organizaciones en las luchas por las mejoras de las condiciones socio económicas.

7. Encender muchas chispas. Fe y Alegría ha hecho suyo el conocido proverbio de que vale más hacer saltar una chispa que maldecir la oscuridad. (P. Vélaz, Fe y Alegría a los once años de labor, 1966). Somos una nómina grande: casi 11.000 personas y difícilmente las agencias financian gastos de personal. Entonces démosle la vuelta al asunto: Que cada escuela, instituto, emisora y centro de capacitación elabore su proyecto educativo comunitario a través del cual buscaremos fondos para su realización. Ello supondrá asesoría y acompañamiento en la construcción de esos proyectos y en la búsqueda de recursos para su financiamiento.

8. Gestionar ayudas que permitan mitigar el impacto de la crisis en nuestro personal: salud – alimentación – y otros.

9. Promover en los centros educativos/comunicacionales una dinámica de cuidado del personal. Nuestro personal tiene que percibir que no está solo en esta situación. Que somos una comunidad unida; que nos cuidamos unos a otros; nos apoyamos en las dificultades; impulsamos acciones para resolver los problemas que se nos presentan; acudimos a aliados y conocidos en la búsqueda de soluciones (salud – alimentación –etc.).

10. Promover en los representantes y familiares de los estudiantes una toma de conciencia de sus responsabilidades en la educación de sus hijos y, por tanto, una participación mayor en las acciones y contribuciones para mejorar las condiciones del personal de los centros educativos.11. Activar la solidaridad de los ex alumnos; ubicarlos, comunicarse con ellos, involucrarlos.

Decir que es tarea de todos tiene que ser más un que lema. Es una exigencia necesaria para poder atender esta crisis. Todos estamos invitados a participar. Cada uno desde la instancia en la que se mueve. El personal obrero-administrativo-docente y comunicacional ha de participar activamente en la búsqueda de alternativas y apoyarse solidariamente. Los equipos directivos están llamados a convocar a todo el personal y promover una dinámica de reflexión, motivación, participación y construcción de soluciones. Los equipos zonales y regionales deben promover, apoyar y acompañar esa dinámica en sus zonas; contactar aliados, montar alianzas, apoyar iniciativas. Las direcciones nacionales y la dirección general de igual manera, establecerán alianzas y acompañarán las iniciativas en sus programas.

Dios nos acompañe y fortalezca en la misión que nos ha encomendado. Y la Virgen María, NuestraSeñora del Valle que celebramos el domingo 8, interceda por todos nosotros…

Padre Manuel Aristorena

Director General de Fe y Alegría