Innovación para el aprendizaje y la transformación social: La escuela innovadora de Fe y Alegría Colombia

La propuesta partió de la necesidad de reinventar y transformar la escuela, lo que suponía un acto de fe en las potencialidades de los estudiantes, de los docentes y de una educación como camino para transformar vidas y sociedades. En palabras de Vìctor Murilo, Director Nacional de Fe y Alegría Colombia:

“Creemos, de acuerdo con Axel Rivas, que nuestros niños, niñas y adolescentes son pura potencia, creemos en sus capacidades y posibilidades, en sus talentos y potencialidades, en sus deseos de aprender y mejorar. Creemos en las capacidades de los educadores y educadoras para transformar la escuela y lo que ocurre en las aulas, para hacer que los estudiantes quieran aprender y aprendan. Creemos en la escuela de las posibilidades, en la escuela como espacio donde se analiza, discute y reflexiona conjuntamente lo que pasa y lo que queremos que suceda. Creemos en la escuela como espacio de reconstrucción del conocimiento experiencial, como lugar para aprender y ejercer la vivencia de la democracia, como un espacio abierto a la comunidad y proyectado a la transformación de los territorios. Creemos en la escuela como lugar donde se dota de voz y poder a todas las personas para que puedan desarrollar sus potencialidades, construir y realizar su misión en la vida, a la vez que se comprometen activamente en la construcción de una sociedad justa y fraterna. Creemos en las familias y en sus sueños. Creemos en la educación como camino para transformar vidas y sociedades, y como escenario para construir vida con sentido, una vida digna, plena y abundante para todos y todas” (p. 8).

Eran muy conscientes de que estaban iniciando un camino muy difícil, que les iba a exigir su propia transformación, entrar en un proceso inacabado de aprender, desaprender y reaprender, pues “reinventar la escuela exige que todas las personas participantes en ella nos reinventemos, cambiemos, pues citando a Antonio Rouco y José Lladó, ‘cambiar conlleva ordenar; y ordenar, desordenar. Aprender conlleva reaprender lo aprendido. O sea, aprender a aprender. Es decir, cambiar, lo ordenado. En fin, a desordenar lo ya ordenado’” (p. 9).

1. Proceso de transformación

Fue en 2016 cuando Fe y Alegría Colombia, buscando ser más fieles con la Educación Popular que profesaban, decidió iniciar una profunda transformación. Para ello, partieron de un diagnóstico desprejuiciado de sus prácticas, que les llevó a evidenciar muchas contradicciones e incoherencias. Según sus propias palabras:

“Sabíamos que el diálogo y la participación de los educandos son esenciales para el desarrollo, pero en las aulas ha primado el trabajo individual y la transmisión de información de docente a estudiante; sabíamos que se debe educar para la transformación personal y social, pero en los espacios educativos nos ha interesado más mantener la cohesión social y el orden sociopolítico; sabíamos que la construcción del conocimiento se realiza en un diálogo permanente con el contexto, pero seguíamos abordando los currículos obligatorios centrados en contenidos; fuimos conscientes que en la educación popular el error es fuente de aprendizaje, pero en los centros escolares el error ha sido fuente de fracaso; en teoría, decíamos que respetamos los ritmos de aprendizaje, pero cargamos a las instituciones con horarios rígidos e iguales para todas las personas; siempre mencionamos que en la planificación se aprovechaba la realidad del contexto, pero nuestra planificación ha sido rutinaria y centrada en contenidos; solíamos decir que los y las docentes son investigadores de la realidad, pero en la práctica no han pasado de ser ejecutores de un currículo prefijado; finalmente, sabíamos que la comunidad es parte fundamental del currículo, pero en realidad es poco lo que ha sido tenida en cuenta en la acción pedagógica” (págs. 10-11).

Este diagnóstico les motivó no a iniciar pequeñas cambios que, en el fondo, no cambian nada, sino a apostar por una verdadera transformación de la educación donde la clave no es estandarizarla sino personalizarla, para que pueda responder a la realidad de cada alumno.

Así nació la propuesta Ambientes para el aprendizaje y la transformación social, con la que pretenden una mayor coherencia con la identidad y misión de Fe y Alegría, como Movimiento de Educación Popular.

Como en toda innovación profunda, el comienzo no fue fácil, pues suponía romper con muchos esquemas mentales. Para no perderse en el camino debieron establecer la Ruta de formación para la vida en plenitud, que garantizara ese nuevo currículo de la educación integral que pretendían. Para ello, no sólo debieron reflexionar mucho y revisar sus logros, potencialidades y carencias, sino conocer e investigar otras experiencias innovadoras exitosas tanto a nivel nacional como mundial.

Pretendían que la innovación les permitiera organizar una escuela radicalmente distinta en la que “las personas aprendan, se sientan felices aprendiendo, desarrollen capacidades y competencias para la vida y sean agentes de cambio capaces de transformar sus vidas y sus entornos. Una escuela diferente, donde sea posible apasionarse desde el cultivo y desarrollo de los propios talentos, disfrutar, crear, imaginar, inventar, preguntar, trabajar colaborativamente, investigar y vincularse activamente con el desarrollo integral de su entorno, forjar sus valores personales y sociales y asombrarse permanentemente, es decir, una escuela que apuesta por el cambio, la innovación y la mejora continua” (p. 23).

A tres años de ese inicio, afirman que la apuesta atrevida y ambiciosa en clave de Educación Popular, la llevan a cabo 900 educadores en 19 instituciones educativas y atiende a 28.000 estudiantes y sus familias. “Hoy, las 19 IE de Fe y Alegría Colombia, como lo habían pretendido, están organizadas para que las personas aprendan a aprender, se sientan felices aprendiendo, desarrollen capacidades y competencias para la vida y sean agentes de cambio, transformando sus vidas y la de sus entornos. Los estudiantes aprenden investigando, reflexionando y haciendo, son más autónomos y deciden el ritmo de sus aprendizajes, y aunque trabajan colaborativa y cooperativamente responden de manera individual por sus aprendizajes decidiendo el momento en el cual están preparados para ser valorados por sus docentes” (p. 13).

Esto exige que los educadores transformen también su tradicional modo de enseñar, planifiquen juntos y se conviertan en mediadores-acompañantes del proceso de aprendizaje de sus estudiantes. En el marco de la evaluación, se priorizan técnicas comunicativas orales que, además de verificar el aprendizaje de los saberes vinculados a los proyectos y las disciplinas, valoran el aprendizaje de habilidades de pensamiento crítico reflexivo.

Al inicio de la jornada, la totalidad de las personas de la institución educativa se encuentran realizando el ejercicio de atención plena (mindfulness), con el que se fomenta un aprendizaje socioemocional y se fortalecen los niveles de atención, concentración y promoción de un clima pacífico personal y de aula.

En el primer día, todos los estudiantes planifican lo que harán en la semana y en la última hora del último día evalúan si han logrado desarrollar las actividades y conseguir las metas propuestas para la semana.

2. Enfoque pedagógico y principios de la innovación

Al tener como referente la Educación Popular, la Innovación Educativa, propuesta por Fe y Alegría Colombia, se sustenta en la pedagogía crítica, los postulados de Vigotsky que considera que el aprendizaje es producto de un proceso de interacción entre el estudiante y su medio social y cultural, y la búsqueda de aprendizajes integrales y para la vida.

Los principios que guían la propuesta de innovación educativa tienen como foco una educación centrada en la calidad desde una perspectiva integral, una educación que garantiza las condiciones de acceso y permanencia, una educación dirigida especialmente a los protagonistas del cambio y la transformación social, y una educación inclusiva que fomenta la vida en plenitud para todas las personas”. En consecuencia, “en primer lugar, se asume la educación como una propuesta ética, pedagógica, política y espiritual de transformación desde y con las comunidades para formar ciudadanas-os capaces de construir calidad de vida, agentes de cambio y protagonistas de su propio desarrollo” (p. 27). Para ello, se profundiza en la interioridad del ser humano, se opta por una pedagogía y una metodología para la transformación y no para la adaptación; se orienta a la formación del sujeto en protagonista de su propio desarrollo; se promueve el empoderamiento tanto individual como colectivo y se busca que las personas se comprometan en un proceso que les lleve a descubrir su verdadera identidad.

En segundo lugar, el proceso de aprendizaje responde a los intereses del estudiantado, de los docentes, de las demandas sociales y requiere la interacción entre personal, contexto y saber generado históricamente. Para ello, se rompen los muros del aula y de la institución educativa para un diálogo fecundo con el contexto, mientras se promueve el trabajo cooperativo y colaborativo entre los miembros de la comunidad educativa.

En tercer lugar, la formación se centra en el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico, reflexivas, en capacidades para la vida en plenitud, las culturas de paz y la transformación social. Para ello, se transforma profundamente el currículo para priorizar los procesos y habilidades más que los contenidos; y se enfatizan siete componentes que posibiliten la formación integral: “capacidades y competencias para el cuidado del cuerpo, psicosociales, ciudadanas, sociolaborales, espirituales, para relacionarse con la naturaleza y para relaciones más amplias mediadas por las TIC, todas en clave de aprendizajes necesarios para la construcción de culturas de paz” (p. 30).

En cuarto lugar, la evaluación es vista como un proceso integral de valoración, comprensión y mejora. Para ello se asume como un medio para detectar dificultades y falencias con la intención de superarlas. En consecuencia, se centra en el diálogo de todos los implicados en los procesos de evaluación, se pretende conocer a fondo el funcionamiento del sistema de evaluación, su coherencia y los efectos que genera, y busca no sólo mejorar los resultados sino la coherencia y la justicia de las prácticas educativas.

3. Modelo de gestión de la innovación educativa

Era evidente que, desde el comienzo, era necesario crear un modelo de gestión y organización que permitiera construir paso a paso las transformaciones educativas que se requerían y adecuar las escuelas a las nuevas demandas del siglo XXI.

El modelo contempló las siguientes fases:

1.- Adquisición y generación de conocimientos, lo que implicó aprender a ser humildes, reconocer las deficiencias y estar abiertos a aprender de otras experiencias mediante visitas, lecturas y la participación en congresos y simposios sobre innovación educativa, y a reflexionar juntos para enmarcar la propuesta en los principios de la Educación Popular.

2.- Preparación para la propuesta de innovación, lo que exigió la elaboración de un documento en el que apareciera el sentido, las posibles ventajas de la innovación, y los objetivos y principios orientadores sobre la integralidad y calidad construidos desde la Educación Popular.

3.- Formación de un equipo nacional de acompañantes del proceso de innovación, enfatizando el desarrollo de capacidades necesarias para acompañar a un establecimiento educativo que asumiera de buena gana el proceso de innovación.

4.- Alistamiento de las instituciones educativas, lo que supuso iniciar con los miembros de la comunidad educativa profundos procesos de reflexión sobre la necesidad de innovar y construir colectivamente acciones, materiales y herramientas pedagógicas para impulsar los procesos innovadores. Esta fase exigió 504 horas de formación durante un año escolar.

5.- Implementación de la Innovación en el año 2018 en 8 instituciones y en otras 11, en el 2019. Este es el momento crucial pues en él se llevan a la práctica todas las reflexiones y materiales y se comprueban las hipótesis y convicciones, lo que requiere de un acompañamiento cercano y permanente de los facilitadores de la propuesta innovadora.

6.- Evaluación para recabar evidencias concretas del impacto de las transformaciones que se pretenden con la innovación. Evaluación interna, por la propia Fe y Alegría; y también evaluación externa , llevada a cabo por la Universidad de los Andes, encargada de evaluar los avances realizados en tres años en tres aspectos: el clima de centro y aula; el aprendizaje de habilidades de pensamiento crítico; y aprendizaje de las competencias de lengua y matemática.

4. La propuesta

El sueño de la escuela innovadora de Fe y Alegría Colombia pasa por romper con una serie de prácticas y rutinas que nos tienen atados a la tradición:

1.- Los muros que tradicionalmente buscan tener a los estudiantes separados por grados, cursos y edades;

2.- La organización tradicional de estudiantes sentados en filas y columnas escuchando a maestros y maestras.

3.- La idea de horarios de clase rígidos por horas, áreas o asignaturas;

4.- La organización tradicional que planea contenidos y actividades iguales para todo el alumnado;

5.- La organización tradicional por áreas o asignaturas que parcelan el conocimiento e impiden la integración y el trabajo colaborativo;

6.- Los esquemas tradicionales de evaluación que se preocupan por determinar qué le falta aprender al estudiantado para reprobarlo;

7.- La idea según la cual lenguaje, matemáticas y ciencia son lo único importante para el desarrollo de las personas.

8.- La idea que el aula de clase es el único sitio donde se aprende;

9.- El decorado gris y lúgubre de los espacios escolares y las aulas de clase;

10.- Los muros de la escuela que la separan de la comunidad.

Erradicar estas rutinas requiere que el personal docente, directivo, administrativo y los estudiantes comprendan la innovación como una estrategia para transformar sus vidas, sus comunidades y se comprometan a construir una mejor sociedad y una educación justa.

Fue a finales del año 2016 e inicios del 2017, cuando se definió el modelo de innovación de Fe y Alegría Colombia que asume una organización en cuatro ambientes para el aprendizaje y la transformación social: Potenciando talentos e intereses, Proyectos interdisciplinarios con incidencia comunitaria, Cualificación de habilidades, conceptos y competencias, y Ciudadanías para la convivencia, la reconciliación y la paz. Vamos a intentar un breve resumen de cada uno de ellos.

a) Potenciando talentos e intereses

Este ambiente trata de responder a aquellos intereses de los estudiantes que no suelen aparecer en el currículo escolar y busca potenciar sus talentos personales. Parte de reconocer y valorar la diversidad y busca generar y dinamizar acciones pedagógicas que permitan a niñas, niños y adolescentes reconocer sus talentos e intereses y contar con los medios educativos para potenciarlos. Además de favorecer el gusto por aprender y establecer conexiones con el sentido y la pasión de sus vidas, este ambiente apuesta a reafirmar las escuelas como espacios para la inclusión, pues brinda oportunidades para que cada estudiante sea reconocido en su potencial y se le brinden oportunidades para desarrollarlo, de forma que pueda descubrir y potenciar su proyecto de vida. Se entronca en un reconocimiento de las inteligencias múltiples, y pretende que el desarrollo personal tenga en su horizonte el desarrollo social y comunitario.

Para hacer esto posible, los estudiantes, (desde cuarto grado al onceavo) una vez que se les ha ayudado (mediante cuestionarios, entrevistas, encuestas, historia personal) a identificar sus talentos e intereses, se organizan, sin importar que pertenezcan a cursos distintos, en alguna de las siguientes seis categorías: Artísticas, Compromiso Social, DeporVida, PalabreArte, Sabidurías ancestrales y Tecnociencia.

A este ambiente dedican cuatro horas semanales y es facilitado por aquellos docentes o miembros de la comunidad que sobresalgan en alguna de las categorías establecidas y manifiestan un gusto especial por ella. Los grupos se organizan por niveles y el estudiantado va transitando, según sean sus avances, en su proceso de formación desde el nivel explorer hasta mentor. A su vez, a los niños y niñas de los grados anteriores a cuarto, se les posibilita la exploración de sus talentos para que, al llegar a cuarto, tengan una mejor comprensión de este ambiente de aprendizaje y puedan contar con criterios apropiados para una buena selección.

Al implementar este ambiente, se busca construir el aprendizaje de forma lúdica y vivencial, y se insiste en que no se compite con otras personas, sino que cada uno debe buscar su propia excelencia, lo que exige persistencia, pasión y compromiso. Para ello, se les presentan algunos modelos ejemplares de personas que han sobresalido en la categoría seleccionada.

Al finalizar, cada estudiante deberá socializar con su comunidad o incluso con otras comunidades que pueden llegar a ser incluso internacionales, los logros alcanzados. Durante todo el proceso se va valorando los aprendizajes en actitudes y valores, saberes e informaciones, motivaciones y habilidades-destrezas.

b) Proyectos interdisciplinarios con incidencia comunitaria

Los proyectos interdisciplinarios con incidencia comunitaria son un espacio donde estudiantes, maestros, líderes de la comunidad y familias, aprovechando la integración de las áreas del saber, definen un tema, una situación o un problema de la comunidad y desde allí construyen y organizan su Proyecto. Para ello, se organizan las diferentes áreas en tres subproyectos: Proyecto comunicación y sociedad (humanidades, lengua castellana e idiomas extranjeros, ciencias sociales, historia, geografía, constitución política y democracia, filosofía y educación religiosa); Proyecto científico tecnológico (ciencias naturales y educación ambiental, matemáticas y tecnología e informática); y Proyecto expresarte para transformar, que integra las áreas de educación artística y educación física, recreación y deporte.

El trabajar por proyectos interdisciplinarios permite ver los hechos de manera global, pensar crítica y creativamente, cultivar la intuición, la imaginación, la curiosidad y el inconformismo, y buscar soluciones ingeniosas a un mismo problema, lo cual posibilita que el trabajo se vaya realizando en un ambiente gozoso y colaborativo.

Pero con los proyectos, que deben partir de situaciones problemáticas de la comunidad, se busca no sólo aprender, sino también incidir, es decir, conseguir cambios significativos en las vidas y promover la transformación personal y social.

Para la construcción de los proyectos se parte de la sensibilización que se trabajará a lo largo de todo el proyecto, con la que se pretende tomar conciencia de algunos problemas de la comunidad que se quiere resolver, y establecer puentes entre el mundo de la vida y el mundo de la escuela.

Fruto de la sensibilización emerge un cúmulo de preguntas que es necesario entender, comprender, parafrasear, reformular, diferenciar y clasificar. A preguntar también se aprende y de las preguntas surgirá el título del proyecto, que debe expresar los objetivos y el modo de lograrlos. Es necesario cuidar bien que las preguntas se agrupen en torno a alguno de los tres subproyectos señalados con anterioridad. Al integrar los tres nombres de los subproyectos, surge el nombre del proyecto que se abordará durante el año escolar.

Una vez definidos el proyecto con sus subproyectos, los docentes de cada grado construyen la matriz curricular, guiándose de una serie de preguntas que aclaran lo que es necesario aprender, las acciones a realizar, los productos esperados y los cambios a lograr en la comunidad. A diferencia de la planeación tradicional de grado, en la matriz curricular sólo se formula aquello que es significativo para el proyecto y se renuncia a todo lo que no sea pertinente y relevante.

Una vez definida la matriz del proyecto, los docentes diseñan las guías de aprendizaje por eje, que representan una serie de acciones fundamentales que permiten desarrollar el proyecto en los diferentes espacios educativos. Las acciones se organizan a través del diseño de actividades sencillas y retadoras, que fomentan el trabajo cooperativo y colaborativo, el espíritu investigativo, la capacidad de aprender a aprender, el aprender reflexionando y haciendo, y la capacidad de resolver los problemas identificados en el contexto.

Los avances del proyecto se socializan con los estudiantes, familias y comunidad al menos tres veces al año. Junto a la socialización, se van valorando los logros, aprendizajes y la incidencia comunitaria lograda. En la valoración final, el grupo describirá si vale la pena seguir profundizando con el proyecto el año siguiente o, comenzar la sensibilización para un nuevo proyecto.

c) Cualificación de habilidades, conceptos y competencias (Cualificar)

Cualificar tiene como foco apoyar el desarrollo de las metas de aprendizaje relacionadas con las competencias básicas en lengua castellana y matemáticas. Este ambiente propicia el aprendizaje autónomo, pues concibe a cada estudiante como un ser independiente, capaz de autogestionar su proceso de aprendizaje. El propósito central busca orientar al estudiantado para que se cuestione, revise, planifique, controle y evalúe su propia acción de aprendizaje, lo que exige saber planificar, monitorear y evaluar.

En Cualificar no hay metas por año académico; hay metas de área susceptibles de ser desarrolladas durante todo el proceso educativo, con lo que se supera la idea de un plan de estudios similar para todas las personas. No se busca una educación igual para todos, sino una educación equitativa que ajuste el currículo a las personas y dé más al que parte con menos. Al no contemplar metas por año rompe con la organización de grados, cursos y edades, puesto que cada quien está donde se estén abordando las habilidades y saberes según su nivel de avance. Como esto supone una organización y atención individualizada, los profesores preparan unas guías de aprendizaje que cada estudiante o grupos de estudiantes trabajan autónomamente. Las guías deben establecer qué cosas se hacen en grupo y qué cosas de manera individual y deben proponer preguntas, problemas, retos o desafíos intelectuales para que los estudiantes se involucren de manera activa, crítica y creativa, pues se busca desarrollar su pensamiento crítico y la capacidad de resolver problemas. En las guías de aprendizaje el o la docente organiza lo que debe aprender el estudiantado (las metas de aprendizaje establecidas por área), y plantea actividades retadoras que serán el motor que dispare en el estudiantado el deseo de consultar, investigar, y construir conocimiento para solucionar las preguntas y problemas establecidos en el reto. Los problemas, situaciones o preguntas son un recurso didáctico y un pretexto para que el estudiantado se interese en estudiar lo que se propone. No se trata, en definitiva, de actividades de refuerzo académico, pues las guías se diseñan para facilitar el aprendizaje del estudiantado y realizar una intervención más personalizada. Se trata, en definitiva, de descubrir las asignaturas, en lugar de cubrirlas. Será a través de las evidencias de aprendizaje, las actividades, productos o trabajos realizados, como se podrá determinar si se lograron las metas establecidas.

d) Ciudadanías para la convivencia, la reconciliación y la paz

En el centro de la propuesta innovadora de Fe y Alegría Colombia, está la formación integral de la persona, lo que va a exigir, más allá de todo lo que llevamos dicho, el desarrollo de “capacidades y competencias en las personas para que aprendan a ser actores que promuevan la construcción de paz y de ciudadanía, que contribuyan a la movilidad social, al respeto de los derechos humanos, el desarrollo de la espiritualidad, el cuidado de la casa común, la equidad y la vida digna” Con este ambiente de aprendizaje “se busca que las personas sean más solidarias y colaborativas, se conozcan a sí mismas, busquen consolidarse como comunidades de vida en las que se gestionan pacíficamente los conflictos, aprendan a respetar las diferencias, a no aceptar lo inaceptable y a comprometerse con el cuidado de la casa común” (p. 68).

Este ambiente está integrado por cuatro momentos: el primero se estructura alrededor de la Ruta de Formación para la Vida en Plenitud, que Fe y Alegría Colombia viene proponiendo desde el año 2016. Este momento se traza a partir de un diagnóstico en el que se priorizan las situaciones problemáticas que vive la población escolar en su cotidianidad, que afectan su dignidad e impiden el logro de una educación de calidad integral.

El segundo, Análisis crítico de la realidad, promueve el análisis permanente del contexto, tanto local como regional, nacional o universal, que afectan la vida digna de las personas, con miras a proponer propuestas de transformación y mejora. Este ambiente propicia la reflexión y el desarrollo de capacidades ciudadanas relacionadas con derechos humanos, contexto y memoria, pensamiento crítico y político, participación, organización e incidencia, responsabilidad e inclusión social, convivencia y liderazgo individual y colectivo.

El tercero, Atención Plena (mindfulness) busca conectar profundamente al estudiantado con su interioridad, de modo que se acepte sin juzgarse. Para ello, cada día escolar comienza con unos minutos dedicados a que cada estudiante se conecte con su presente mediante ejercicios sencillos que promuevan la consciencia plena del aquí y el ahora de su vida, que complementan con breves acciones de gratitud y toma de contacto espiritual.

El cuarto, Planeación y evaluación busca potenciar los hábitos de organización y de autogestión del propio aprendizaje. Para ello, y como ya dijimos, la primera acción al inicio de cada semana es la planeación personal de cada estudiante de las actividades semanales, sus metas y compromisos de aprendizaje. Al final de la semana se evalúa el cumplimiento de lo planeado, identificando logros, dificultades, apoyos, con miras a establecer los correctivos necesarios y los compromisos personales o colectivos.

Por: Antonio Pérez Esclarín

pesclarin@gmail.com

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El presente artículo es un resumen del libro Innovación para el aprendizaje y la transformación social (Fe y Alegría Colombia, 2019), en el que intento recoger los elementos claves de su original y profundamente innovadora propuesta. Como resumen, no intento una valoración ni un análisis crítico de ella, y el texto está construido casi en su totalidad con citas del libro. Solo cuando las citas son amplias, pongo al final de ellas, entre paréntesis, la página del libro de donde fueron tomadas. Si bien no pretendo un análisis crítico, el material, que podría ser complementado con ejemplos y materiales que ayuden a visualizar mejor su implementación, resulta muy provocador y profundamente motivador para todos los que, por no estar satisfechos con los actuales modelos educativos, trabajamos por su profunda transformación para que pueda contribuir mejor a la transformación de las personas que transformarán el mundo.