La Convención al salón, con motivo del aniversario de la CDN

Este mes se cumplen 30 años de haberse promulgado la Convención Internacional de los Derechos del Niño (CDN). Una buena oportunidad para detenernos y ver cómo estamos en relación a esos compromisos que el Estado venezolano contrajo cuando se adhirió al Tratado y también para que los niños, niñas y adolescentes (NNA) conozcan ese instrumento que los debe proteger,  puedan proponer qué hacer ante la vulneración de los mismos, tan necesarios para que puedan desarrollarse y vivir con dignidad. Pero hagámoslo de manera pedagógica. ¿Qué tal si con unas estrofas vamos trabajando el tema?

Comencemos: la CDN es un Tratado, no una Declaración y eso no es una simple palabra. Un Tratado supone que es obligatorio para los Estados que lo firman. No es algo así como “buenos deseos…, sería bueno que…”. La Convención es Tratado/ por eso es obligatoria/ eso supuso un gran paso/ y por eso hizo historia.

Como principios básicos, la CDN establece que las decisiones que se tomen siempre deben tener en cuenta “el interés superior del niño” (Art. 3), entonces hay que pensar lo que es mejor para los NNA. Otro principio básico es la no discriminación (Art. 2): toda la población menor de 18 años, sin importar idioma, posición social, religión, color, la condición de sus padres, está amparada por este Tratado. Se dice fácil, pero es necesario que los NNA lo comprendan y reflexionen si en Venezuela no hay discriminación en la garantía de esos derechos: La Convención establece/ que tienen derechos todos/ nadie está fuera de juego/ trabajemos codo a codo.

¿Y los responsables? El Estado en primer lugar (Art. 4) y la Convención es muy clara: “los Estados Partes adoptarán todas las medidas administrativas, legislativas y de otra índole para dar efectividad a los derechos reconocidos en la presente Convección. En lo que respecta a los derechos económicos, sociales y culturales, los Estados Partes adoptarán esas medidas hasta el máximo de los recursos de que dispongan y, cuando sea necesario, dentro del marco de cooperación internacional”. ¿Qué tal? Solo este artículo da para evaluar a las autoridades. Solo piénsese en el Hospital “JM de Los Ríos” o en los informes de Cáritas y el tema de la desnutrición. ¿Hace el Estado todo lo que puede y debe hacer?

También los padres, madres y tutores deben orientar a los NNA para que puedan ejercer sus derechos. Entonces: Responsable es el Estado/ y también es la familia/ hay que hacerle seguimiento/ y mantener la vigilia.

Luego vienen los derechos a la vida (Art. 6), la identidad, la familia (Artículos 8 y 9). Uno muy vulnerado hoy por el tema de la migración forzosa. ¿Cómo lo ven los NNA?

Los chamos tienen derecho a expresarse, informarse, organizarse, participar (Artículos 12 al 15). También tenemos derecho/ a nuestra libre expresión/a poder organizarnos/ y a la participación.

Hay derechos necesarios para desarrollarse como el de la recreación y el de la educación. ¿Los NNA venezolanos están asistiendo a clases todos los días? ¿Hay espacios para recrearse sanamente y con seguridad? ¿Qué dicen los chamos? (Artículos 28, 29 y 31).  Derecho a poder jugar/ también a la educación/ esos y otros derechos/ los dice la Convención.

Imposible no mencionar el tema de la alimentación. ¿Cuántos niños faltan a clase por no tener nada que comer en su casa y tampoco en la escuela? Cáritas alerta sobre el incremento de la desnutrición? (Art. 24), que también contempla el derecho a la salud. Pegunten a Prepara Familia y a Cecodap cómo es la situación de los niños del “JM de los Ríos”. No olvidemos el derecho/ a tener sus alimentos/ y unos buenos hospitales./ Todo esto es un lamento.

No vamos a transcribir toda la Convención, pero queremos incluir el tema de los NNA con condiciones especiales, ellos también están amparados (Art. 23): Y los niños especiales/ también están contemplados/merecen un gran cuidado/ y poder ser integrados.

No queremos olvidar que losNNA deben ser protegidos contra cualquier tipo de explotación, abuso sexual, trabajos que afecten la salud, tortura, venga de donde venga, (Artículos 19, 32 al 34): Deben estar protegidos/ contra toda explotación/ tortura, drogas, maltratos/ y si existe, que haya sanción.

Finalmente, los Estados Partes se comprometen a rendir cuentas a un comité de la ONU sobre cómo están cumpliendo los compromisos contraídos con la firma de la Convención. Deben informar lo que han hecho y otras instituciones, como las ONGs, podemos informar también a ese comité cómo vemos la situación. (Artículos 43 al 45). La Convención les obliga/ a los Estados que si firmaron/ a rendir un gran examen/ a ver si están reprobados.

¿Se animan los educadores –aún en medio de la situación de emergencia que vivimos– a trabajar por la vigencia de la Convención?

Luisa Pernalete