Lo que traerán los Reyes Magos

Los Tres Reyes Magos decidieron reunirse para ver qué traían a Venezuela.

– No es caso fácil. Mejor lo pensamos un poco -dijo Melchor.

– Oro, mejor no. Y no lo digo solo por el peligro de ser atracados en cualquier parte, sino porque ya se sabe: tienen mucho y el oro no ha servido para que los venezolanos sean más personas  y los indígenas  sean más felices. Antes bien, la explotación del oro está acabando con la hermana naturaleza. Así que oro no llevaremos -dijo con firmeza Gaspar.

– Incienso tampoco. Hay demasiados aduladores. Y mirra, nadie sabe qué es, ni para qué sirve. No creo que se pueda mezclar con harina de maíz para hacer las arepas. Propongo que hagamos una excepción y cambiemos nuestros regalos -añadió Baltazar.

Los tres respiraron profundo y estuvieron de acuerdo, dieron una mirada panorámica al país y esto fue el resultado: “llevaremos ácido fólico, hilo y agujas de tejer y loros, muchos loros”. ¡Qué bueno que esos tres sí saben ponerse de acuerdo, aunque sean muy distintos!

Comenzó Melchor de nuevo:

– Ácido fólico, tanto para niños y niñas como para adultos. Dados los índices de desnutrición y el peligro de que se comprometa tanto su futuro, su crecimiento como su capacidad para aprender, los pequeños necesitan  ácido fólico y también las madres que amamantan y el resto de los adultos, pues todos necesitan subir sus defensas y además requerirán de muuucha fuerza para emprender todos los desafíos. La verdad es que en Venezuela todo el mundo se entrena en carrera de obstáculos todos los días – y así culminó el primer rey su explicación.

Luego intervino Gaspar:

– Llevemos hilo y agujas  para reconstruir el tejido social. Los venezolanos  son muy trabajadores y necesitan romper el aislamiento. Muchos están divididos, otros están dedicados a conseguir el pan de cada día, el transporte de cada día, las medicinas de cada día, el agua de cada día… Fragmentados, desunidos se vuelven más vulnerables. Tienen que juntarse los vecinos para que protesten pacíficamente y sin armas… También deben juntarse para que se ayuden unos a otros.  Si  son muchos los que hablan fuerte, tendrán que ser escuchados. El tejido social fortalece a la sociedad y le da poder soberano al verdadero soberano: el pueblo -exclamó sonriente, imaginando la cantidad de abuelas tejiendo y el entrenamiento para ponerse de acuerdo con los puntos necesarios para avanzar en el tejido. (Creo que van a llamar al Centro Gumilla como asesores).

Continuó Baltazar:

– También llevaremos de regalo muchos loros, de esos bonitos que  vuelan con libertad, pero, sobre todo, ya irán  con lecciones  aprendidas. Dirán alto y repetirán frases como estas: “Los derechos de los niños, niñas y adolescentes son Prioridad Absoluta… los derechos de los niños, niñas y adolescentes son Prioridad Absoluta” (¡ojo! no es error de tipeo, es la repetición, por si acaso). También les enseñaremos a decir: “Respeten la Constitución, respeten la Constitución” (en tono más alto) y “La letra con hambre no entra, la letra con hambre no entra (con coro de maestros y madres atrás).  Es importante que repitan “Abran el canal humanitario, abran el canal humanitario (Cáritas, la REDHNNA y Feliciano tocando cuatro);  “Protestar no es un delito, protestar no es un delito (Provea, Codhez, Cepap entre otros tocando maracas); “Paren la hiperinflación, paren la hiperinflación (una multitud con silbatos y flautas); “SOS Orinoco, detengan el arco minero, detengan el arco minero (todos los pueblos indígenas y Minerva reportando). Prua, prua”.

De esta manera el tercer rey explicó el motivo de su regalo tan ecológico y bullicioso.

Acordaron también venirse en sus camellos, pues ya les habían  alertado lo de la escasez de la gasolina y la carestía de los pasajes. Además, ninguno de ellos se atrevería a viajar en alguna “perrera” o rutas-chivo  con esos valiosos regalos.

Luisa Pernalete