Madre hay más de una o carta a mis comadres

Queridas comadres:

“Madres solo hay una”, se suele decir, pero yo sé que en este país, “madre hay más de una” y eso gracias a la cantidad de comadres que veo en todas partes.

Ya se sabe: comadre es esa persona de confianza, que siempre está al lado de la madre. Comadre es la que ya ha aceptado ser “madrina”: segunda mamá. Las comadres ahijamos a los hijos de otros. ¡Eso es lo que ustedes, comadres, están haciendo! Y eso me anima. Y no hablo solamente de las Madres Promotoras de Paz (MPP), ese programa creado en Fe y Alegría para ofrecerlo al país contribuyendo a la prevención, reducción y erradicación de diversos tipos de violencia, promoviendo la convivencia pacífica. Esas son “Comadres panas”. Pero están también muchas más: enfermeras, mujeres de ONG´s, maestras, vecinas que convierten en hijos a cualquier niño de la cuadra. Veamos algunos casos para que todos nos llenemos de ánimo.

Comadre es esa enfermera que acompañó a Naky a otra clínica a tener su tratamiento contra el cáncer que le aqueja. “Ella es de otra clínica, pero me la encontré a donde tuve que ir a unas sesiones. Me emocionó su dedicación”. O sea, la enfermera ahijó a Naky. Me conmoví escuchando la historia.

Comadres son todas esas mujeres de Prepara Familia, esa ONG extraordinaria que desde el 2012 acompaña y defiende a los niños pacientes del JM de los Ríos. No solo se ocupan de estar pendientes de los hospitalizados, de su salud, de celebrar sus cumpleaños, también acompañan a las madres de los pequeños, rezan por y con ellas, defienden sus derechos, se arriesgan, les acompañan en el dolor cuando muere alguno. ¡Son comadres a tiempo completo! ¡Qué bueno que existen! Son comadres valientes y perseverantes.

Comadres son Andreina, Yajaira, Eliana y todas esas otras mujeres voluntarias ligadas a “Esperanza Activa” en Barquisimeto, buscando recursos, moviéndose por esa cantidad de ahijados de la Escuela “Monseñor Romero” de comunidad de El Trompillo, para que desayunen, aprendan a pintar sueños, para que tengan presente y futuro.

Comadres son todas las maestras que están preocupadas y ocupadas de sus estudiantes, no solo de enseñar las competencias de su grado, también preguntan si comieron; están especialmente atentas de los “niños dejados atrás”, pendientes del que no vino ayer, para saber la causa y procurar que vuelva… De esas tengo una lista como la de la guía telefónica. También incluyo a las directoras que ahíjan a todos sus alumnos. Comadre es la señora Balbina, vecina del Municipio San Francisco: todos los niños de la cuadra le dicen tía y le piden la bendición como lo hacen con sus madrinas, pues está atenta de los que no han comido, les presta su patio para jugar (donde seguro que hay mangos). ¡Dios la bendiga a ella también!

Comadres, por supuesto todas ustedes, mis panas de los grupos de MPP. Les confieso que cuando siento que ya no puedo más, las recuerdo y se me pasa, como a la ranita René. ¿Cómo no animarme cuando llamo a Del Valle, de San Félix, y me cuenta la última? Esta semana me contó: “Estamos firmando un nuevo grupo de MPP, en el estado Sucre, cerca de Irapa. Allá vive una familia mía. Yo voy de visita y aprovecho para la formación. Son de una parroquia diocesana” y acto seguido me mandó una foto con las nuevas 12 comadres. “Me llevo mi libro y las reúno. Muchos abrazos te mandan”. ¡Imaginen mi sonrisa después de esta conversación!

¿Cómo no animarme cuando Jasmín, de Caracas, me cuenta cuántas de ustedes se están apuntado para ayudar a formar nuevos grupos en las escuelas que aún no lo tienen? Cuando me comenta que hay comadres, como Gabriela, Nélida y Marbelis (del colegio “Virgen Niña”, de Fe y Alegría) que están supliendo a las maestras que han renunciado y que están pensando en estudiar Educación. “Los niños no se pueden quedar solos” y ahí están de “maestras emergentes”. Comadre también fue Josefina, la administradora de la escuela “Felisa Urrutia” (en Cagua), que ahijó niños de la catequesis, vecinos de su cuadra, aconsejaba a estudiantes de su escuela. Murió el mes pasado, 28 años de madrina de cuanto niño o niña la necesitó.

En fin, comadres, el Día de las Madres también es el Día de las Comadres y, este país, en Emergencia Humanitaria Compleja, complejísima, necesita de todas ustedes. No reducen la hiperinflación, no erradican la violencia, pero mitigan las secuelas de esta emergencia. Son una velita en medio del apagón y hay que ver como agradece uno esas velitas.

Un gran abrazo. ¡Dios las bendiga!

Luisa, comadre de todas.