Madres en casa con cuarentena (o consejos para madres con niños sin clases)

“La pequeña estaba feliz el primer día sin clases, pero, ya en el segundo me dijo que la hacían falta sus compañeritos”, me comentó la señora Isabel en relación a la pequeña Beatriz, de 8 años. Y la entiendo: a los niños no les gustará mucho hacer tareas, sin embargo, ir a la escuela si: los juegos en el patio, la maestra cariñosa, las bromas de los compañeritos, incluso presentar sus proyectos de aprendizaje… Pero ya sabemos, esta cuarentena, este distanciamiento de las actividades cotidianas, este no poder salir a jugar, ni visitar amigos, ni ir a clases no por vacaciones adelantadas sino por prohibición saludable, todo eso puede disparar las emociones, acrecentar el fastidio, los chamos se pueden poner difíciles… en fin. ¿Qué pueden hacer en casa las madres para sobrellevar esta cuarentena por el coronavirus? Vamos más allá: ¿podemos aprovechar esta encerrona?

Van consejos a las madres/ con los chamos sin escuela/ también pudieran servir/ pa´ que apliquen las abuelas.

En primer lugar, mantenga la calma. Ya sabemos que tanta información a veces alarma y no deja pensar en paz. La situación es de cuidado, es verdad, pero alterada usted puede convertirse en parte del problema y es capaz que termine regañando sin razón a sus pequeños. Recuerde que ellos no son responsables de este virus que anda suelto. No la pague con ellos. Respire profundo, que es gratis y no tiene que salir de su casa para hacer sus ejercicios de relajamiento y respiración profunda. Es más: haga ejercicios de respiración y, en general, de relajación con ellos también. Le aseguro que esto contribuye a calmar ánimos, mejora la atención, ¡trae muchos beneficios!

En segundo lugar, dialogue con sus hijos. Explíqueles que no están castigados ni hubo algún un terremoto. Sin alarmarles, explíqueles que hay un virus suelto que enferma y es mejor quedarse en casa. No olvide recordar algunas medidas de prevención como: lavarse las manos con jabón o no saludar -como solemos decirles que hagan- con besos y abrazos si alguien llega a visitarlos. Si vive en una zona con problemas de agua, converse sobre la necesidad de ser muy ahorrativos con la poca de la que dispone. En fin, hablen del tema, sin olvidar que hay otros países igual que nosotros: sin clases y recuerde que no todo el que se contagia de este coronavirus muere. Cálmelos.

En tercer lugar, vea esta encerrona como una oportunidad para hacer algunas cosas con sus hijos, de esas que siempre posterga porque “nunca tiene tiempo”: arreglar ese closet que tiene viejas fotos que nos pueden hacer reír, ropa que ya nadie usa, esas gavetas que tienen de todo… y que ellos la ayuden. Me consta que a los pequeños les gusta ayudar, nómbrelos “asistentes” de manera oficial… Aproveche y preparen juntos la comida,  deles pequeñas responsabilidades y dígale lo importante que es hacer cada tarea para que la comida esté lista. Haga las cosas con calma, no a la carrera y sin apurarlos.

En cuarto lugar, recomiendo que a mitad de mañana y a mitad de tarde, haga otros ejercicios de relajación: dense ligeros masajes unos a otros, hagan ejercicios de risoterapia, como ese sencillo de unirse de dos en dos y sonreír de manera ficticia uno frente a otro, así se verá como a los 3 o 4 segundos todos están sonriendo y hasta carcajeándose. Recuerde que tenemos células como espejos en el cerebro que simplemente imitan. Funciona, se los aseguro. Ayuda también bailar un rato, el ritmo que sea. No tienen que ser artistas, sólo bailen.

En quinto lugar, acuerde con ellos una rutina básica: hora de levantarse, hora de comer, hora de hacer tareas escolares: las que están pendientes o repasar lo último que vieron en el salón… Combine esas tareas con actividades tales como colorear (esto incrementa la capacidad de concentración que, a su vez, ayudará a la lectura y al aprendizaje en general); inventen problemas de matemática partiendo de la vida diaria, como esos que hace el padre Wyssenbach para sus olimpíadas. La rutina no tiene que ser rígida sino flexible, pero, conviene tenerla, puesto que por unos días, no pasa gran cosa, pero si son semanas -no sabemos cuánto durará esta “cuarentena social”- se pueden debilitar o perder hábitos ya adquiridos. Si la rutina es producto de un acuerdo en común, será más fácil seguirla.

Para ayudar a la “hora de tareas escolares”, le informo que hay organizaciones, como Fe y Alegría, que tendrá en su red de emisoras una programación educativa especial con duración de una hora para los estudiantes de Primaria: “La escuela va a la casa con Fe y Alegría”, con actividades diversas; además también habrá una programación para jóvenes y adultos con el fin de ayudarlos en sus estudios de bachillerato. Sin salón, puede meterlos en la rutina.

Si tiene hijos grandes y pequeños, haga que los primeros ayuden con la atención de los más chicos; si es a través de juegos, mejor. Que los grandes enseñen canciones a los pequeños; hacer que dirijan un rato de gimnasia…

Si se tiene patio, trabajar en el jardín es útil y divertido, sobre todo si en su sector hay problemas de electricidad.

Si es de las privilegiadas y dispone de internet decente, le cuento que hay opciones sobre este tema “Qué hacer en esta cuarentena en la casa”. También hay páginas con cuentos, juegos cooperativos…, lo importante es que tenga un abanico de alternativas para que no terminen subiéndose por las paredes.

En fin, amiga mamá, no se quede esperando que la cuarentena termine y acabe con sus nervios. Aproveche la oportunidad. Si estos consejos los pone en práctica, le son útiles y de paso los innova, comparta su experiencia. Ayudarán a otros.

Sabemos que está angustiada/ Vamos, respire profundo/ la cuarentena fastidia/ pero no se acaba el mundo.

Luisa Pernalete