Nuestro saludo de Navidad

La preparación para celebrar la Navidad es una ocasión que tiene la particularidad de envolvernos en un ambiente especial. No importa las carencias que tengamos siempre habrá un por qué para obligarnos a reconducir la mirada hacia la imagen de ese niño, que aún naciendo pobre, vino a cambiar la historia del mundo. Dios se hizo un niño frágil, creció en sabiduría y su nacimiento renovó la fe y la esperanza por un mundo más justo

¿Habrá acaso una mejor motivación que esa para descubrir en nuestras vidas la prosperidad y la abundancia de dones que tenemos? Compartamos la alegría de la Navidad con gozo porque Dios traerá buenas noticias para nuestras vidas.
Renovemos nuestra fe, nuestra esperanza, no dejemos escapar la oportunidad para vivir el verdadero sentido de la Navidad. Preparemos nuestro corazón como el pesebre de Belén para recibir con humildad a nuestro hermano Jesús.