¿Patria o Matria?

La tierra, esa tierra que pisamos y donde habitamos, es femenina. Es la Pacha Mama, de los indígenas, la Madre Tierra, que produce y sustenta la vida, que hace crecer las plantas y alimenta a todos los seres vivos. También Patria es una palabra femenina, pero lamentablemente está sobrecargada de una cultura patriarcal y machista, y la asociamos a desfiles militares, armas, guerra, bandera. Por ello, hay que devolverle su feminidad y tal vez, como planteaba Miguel de Unamuno, ese gran humanista español, deberíamos más bien comenzar a hablar de matria, derivado de madre, lugar donde nacimos y echamos nuestras raíces, que sugiere ternura, fraternidad, hogar, bondad, convivencia. ¿Habría tantas guerras y tanto sufrimiento en la historia humana si la tierra y, en consecuencia la patria, se hubiesen experimentado maternalmente y no patriarcalmente? ¿O si los patriotismos no se hubieran convertido con demasiada frecuencia en nacionalismos machistas?

Yo sueño con el día en que en los parques y plazas se sustituyan las estatuas de los conquistadores y guerreros por madres dando a luz; un día en que los héroes de las guerras sean sustituidos por las heroínas de la paz. Un día en que se imponga en el mundo el concepto de matria y todos los hombres y mujeres seamos una única familia, plural, diversa y fraternal.

El año pasado, con motivo del 70 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, un grupo de activistas de los derechos humanos lanzaron en España el movimiento Matria, en cuyo manifiesto afirman: Queremos otro mundo posible, un mundo donde quepan todos los mundos, un mundo nuevo: 1.- Que erradique toda forma de pobreza y las desigualdades entre el Norte y el Sur. 2.- Donde se cuide la casa común que es nuestro planeta y a todos los seres que lo habitan, haciendo de la lucha contra el colapso climático una prioridad. 3.- Donde la igualdad de mujeres y hombres sea real. 4.- Donde migrar sea un derecho, no existan víctimas de las fronteras y se acoja sin excusas a las personas refugiadas. 5.- En el que no haya cabida para ningún tipo de política, discurso o exclusión racista. 6.- Cuya economía sea social y solidaria, poniendo en el centro a las personas con una prosperidad compartida y el cuidado de los bienes comunes.7.- Donde esté garantizado un empleo que fomente la dignidad de la persona y permita vivir y disfrutar la vida. 8.- Cuya base sea una educación universal, inclusiva e igualitaria, social y emocional, para hacer de jóvenes, niñas y niños sujetos de su propio desarrollo y protagonistas del futuro del planeta. 9.- Que active un nuevo modelo energético sostenible, renovable, descentralizado, democrático y en manos de las personas. 10.- Donde se exijan, se cumplan y se amplíen los Derechos Humanos y se avance hacia una Carta Universal de los Deberes Humanos. 11.- En el que sus gobiernos sean abiertos, plurales, horizontales desde la transparencia, la participación directa, la colaboración y la coherencia de políticas; una democracia real para una sociedad civil global. 12.- Que construya la revolución de la Fraternidad Global desde la creatividad, las culturas y la resistencia no violenta.

Y quiero terminar cantando con el brasileño Caetano Veloso: “La lengua es mi Patria / Y no tengo patria, tengo matria / Yo quiero fratria”.

Por: Antonio Pérez Esclarín

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