¿Qué escuelas queremos en septiembre?

Ya sé, estamos muy cansados. El año escolar siempre nos deja cansados a los educadores y este año con más razón porque la emergencia –no declarada ni reconocida, aunque real– nos ha obligado a preocuparnos y ocuparnos de otras cosas, además de lo regular, pero hay que hacer un esfuerzo y evaluar este 2017-2018 y pensar en septiembre. Toda escuela seria evalúa su año.

Comencemos por los datos necesarios que debemos recoger del año que está terminando y para ello sugiero los siguientes:

1) ¿Cómo nos hemos sentido como educadores, directivos, porteros, administrativos? Es importante partir de nosotros, cómo nos vemos…, porque también hemos sufrido y ¡somos humanos! Veamos qué nos ha alegrado el año, dónde hemos vistos velitas en medio del apagón.

2) ¿Cuántos niños comenzaron y cuántos terminaron?, ¿sabemos las causas de los que se fueron?

3) La asistencia: promedios, causas de inasistencia.

4) ¿Sabemos cuántos estudiantes fueron asaltados yendo o viniendo de la escuela?

5) ¿Aumentaron los huérfanos a causa de la violencia?, ¿cuántos perdieron temporalmente el padre o la madre? Como se dice: ¿cuántos “niños dejados atrás” tenemos por salón?, ¿con quién se quedaron?, ¿los hemos acompañado?

6) ¿Tuvimos PAE o algún plan alimentario generado por nuestro plantel?, ¿se han desmayado o descompensado estudiantes?, ¿y el personal de apoyo?

7) ¿Ocupamos tiempo en el aula para conversar con los niños de cómo se estaban sintiendo?, ¿escuchar atentamente es parte de nuestra rutina?

8) El rendimiento: ¿cuánto aprendieron?, ¿qué estrategias nos resultaron exitosas para animar a los estudiantes.

9) El clima del salón: ¿se redujeron los sobrenombres humillantes?, ¿atendimos pronto los casos de acoso escolar?, ¿cómo resolvimos los problemas de violencia interpersonal?, ¿tuvimos días en paz?

10) Las familias: ¿a qué invitamos a las mamás?, ¿sólo las llamamos para regañarlas?

11) ¿Qué fue lo peor y lo mejor de este año que termina?

Ahora pensemos en septiembre:

¿Queremos volver?

¿Podemos sumarnos a campañas para recolectar útiles escolares?, ¿garantizar un lápiz y un cuaderno para los estudiantes será posible? Un grupo de periodistas está impulsando la campaña #UnCuadernoBuenaNoticia. Lo menos que podemos hacer los educadores es apoyar estas campañas.

¿Necesito más formación para mejorar el clima escolar, educar para la convivencia pacífica? Puedemos probar con ejercicios respiratorios después del receso. ¡Son gratis!

Debemos incluir en nuestra formación y en la de los estudiantes los pensamientos necesarios para convivir que propone el padre Manuel Segura Morales S.J.: pensamiento causal, consecuencial, alternativo, medios, fin y en perspectiva. Eso se aprende.

Las normas: es vital y útil dedicar tiempo para elaborar los acuerdos de convivencia de manera colectiva, con estudiantes y con madres. Recuerden: pocas normas, conocidas por todos y lo más importante, que tengan sentido. Las normas son imprescindibles para convivir y para proteger a los más débiles

Hay que recuperar experiencias exitosas de los alumnos, las nuestras, las de los vecinos, en lo que sea: deporte, resolución de problemas… No todo en la comunidad es malo. Hay mucha gente haciendo cosas buenas y eso hay que hacerlo visible.

Organizarnos por grupo para lecturas en vacaciones y poder multiplicar posibilidades. Sugiero, por ejemplo, unidades para que los estudiantes conozcan a líderes mundiales de la no violencia activa, comenzado por Jesús y pasando por los siglos XX y XXI: Gandhi, Teresa de Calcuta, Mandela, Luther King, Monseñor Romero, Malala… A esta última, por su edad, su actualidad la debieran conocer todos los jóvenes.

Incluir juegos instructivos y juegos cooperativos. Los primeros ayudan a aprender de manera divertida, mientras los segundos, a convivir. El padre Wyssenbach tiene un montón de juegos instructivos y de los otros hay buena literatura.

No pensemos en una Escuela de Padres sino en una Escuela con padres, madres y comadres: ¡con nosotros! Los estudiantes son hijos de ellos y son nuestros ahijados. Ellos y nosotros debemos estar del mismo lado de la cancha.

Pensemos qué debemos exigir al Estado. Hay que recordarles sus obligaciones para con los NNA. Siempre de manera pacífica, pero eso hay que hacerlo.

Soñemos qué año escolar queremos, pensemos en diversos escenarios. Sé que ninguno será fácil, pero, tampoco será imposible que la comunidad escolar logre que la mayoría venga a la escuela. Me atrevería a pedir este último esfuerzo, porque sé que tienen deseos de continuar. Sé que hay capacidad para hacer la evaluación de este año y soñar el próximo. Conozco muchos educadores, directivos, personal de apoyo, madres, siempre dispuestos a dar más, porque haciendo bien nuestro trabajo nos animamos, porque ¡educar vale la pena!

Luisa Pernalete.