¿Se enseña a ser “mala gente”?

– ¿Usted ha visto eso de los toros que pasan por televisión? Le explico – dijo David – el toro sale, hay como una fiesta y él sale alegre. Pero entonces unos tipos en unos caballos empiezan a atacarlo con una lanzas y lo hieren ¡Imagínese! Y el toro se asusta. Y lo peor, la gente aplaude.

Así me dijo David, de 16 años entonces. Y después, como pensando en voz alta, continuó:

– Tiene que hacer algo. Si los niños ven eso en la televisión, van a pensar que atacar a los animales está bien.

David nunca había visto una corrida de toros y este no es el punto. Esa reflexión del adolescente, en aquel momento “niño de la calle” en proceso de recuperación, nunca se me ha olvidado. Yo era voluntaria de una Fundación para ayudar a rescatar “niños huele pega” en Maracaibo. Ese chamo, que había sido abandonado por su madre a los 7 años, fue de los primeros que quiso salir de la calle. Ya vivía en la casa de la Fundación que yo presidía –década de los 90´–  y amaba a los animales. Había tenido una vida de malos tratos, pero eso no le había dañado su corazón. De verdad, amaba a los animales y cuando ya pudo hacer vida “normal” y tuvo casa y familia, rescataba y adoptaba perritos callejeros enfermos. Soñaba con ganarse el Kino y poner un refugio para animales. Ese amor lo heredó su hijita menor quien,  a pesar de que su padre murió, sigue haciendo la misma labor: también adopta perritos y gatos, cuidándolos como una madre amorosa.

Junto esta historia urbana, contextualizada en Maracaibo y Guayana, la uno a mi experiencia con comunidades indígenas no occidentalizadas en Guayana, esas que están en medio de la selva. En sus escuelas  no hay violencia. Los maestros pueden hacer sus reuniones y cursos todo un día, los niños se quedan jugando haciendo tareas y no hay que salir corriendo porque se entren a golpes en el campo.

Todo esto viene  porque estoy convencida de que el comportamiento violento no es natural, es aprendido. Se aprende por imitación, en los primeros años de vida y después por entrenamiento. Si en la casa gritan, usted aprenderá a gritar. Si los padres se golpean para resolver sus problemas el niño, lo más seguro, es que repita el comportamiento violento en su escuela.

Después, repito, también se aprende por “entrenamiento”, por ejemplo, cuando una madre le dice al niño: “Si te pegan, devuelve el golpe”. Eso en chiquito. Pero vayamos a lo más grande, a lo “profesional” si se puede llamar así. En Colombia hay “escuelas para sicarios”, me dicen que aquí también aunque no me consta. Se entrena para matar a sangre fría.

Mi pregunta es: ¿se entrena a los funcionarios para arrancar confesiones a costa de golpes y tratos crueles? ¿Se les entrena para enfrentar de manera violenta manifestaciones aun siendo pacíficas? ¿Conocen los funcionarios el protocolo de Minnesota, por ejemplo, el cual fue creado por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los DDHH con el fin de fijar normas para las investigaciones de los homicidios o desapariciones forzosas realizadas por parte del estado? Se los comparto. Es utilizado cuando: “La muerte fue causada por acto u omisión de agentes y órganos relacionados al Estado. Cuando la persona se encontraba detenida o custodiada bajo responsabilidad del Estado. Cuando la muerte se produjo por incumplimiento del estado al no proteger a la persona.”

Pero tal vez es mucho pensar que este Protocolo lo conozcan en los centros de reclusión en el país. Vamos a algo elemental, ¿Conocen la mejor constitución del mundo? Pues en su artículo 68 leemos: “Todos tenemos derecho a manifestar pacíficamente y sin armas” (o sea, lo que estaban haciendo Rufo, su hermano y su madre en el Táchira). ¿Saben los funcionarios que protestar pacíficamente no es un delito sino un derecho y que están prohibidas las armas de fuego y las sustancias tóxicas para enfrentarlas? ¿Se les enseña a disolverlas o se les enseña a atacar a los manifestantes?

¿Los funcionarios venezolanos nacieron “mala gente” o se les entrena para ser malos? ¿Son casos aislados las muertes de detenidos estando bajo la responsabilidad del Estado? ¿Es un caso aislado el del joven Rufo, a quien se le dispararon perdigones a quemarropa en una manifestación pacífica? ¿Se entrena para torturar? ¿Se entrena para no pensar, no sentir? ¿Se entrena para deshumanizar?

Luisa Pernalete