Yo me quedo

Yo me quedo porque la oscurana  que llena de sombras las calles  y entristece a algunos  corazones no apaga el titilar de “Bella Vista”  que habita en mi desde que hace mucho, venido de un lar vecino, pisé esta tierra bendita.

Yo me quedo en la ganas de construir de los que se quedan. Me quedo en  cada fibra de los héroes que no se dejan vencer ni por la aniquilante  economía, ni por los estragos que produce la lucha por el poder, ni por las voces que invitan al funeral de una ciudad, que la han declarado muerta,  pero  que está vivita y coleando.

Me quedo en los sueños juveniles de mis estudiantes que, contrariando la contundencia de la realidad presente, se pintan un futuro de colores.

Me quedo en su voluntad transformadora y en su inspiración de hacer posible lo imposible.

Me quedo en la bendición de mi madre y de todas las madres que hacen de tripa corazón para alejar a sus hijos y a otros tantos de las penurias, porque aquí “donde comen dos comen tres”.

Me quedo en la generosidad que sigue ganando batallas en la eterna guerra  contra el egoísmo. Me quedo en lo mejor de nosotros que nos hace una especie distinta capaz de reírse de sí misma y sonriente en la adversidad.

Me quedo en esos deseos perenne de gozo que no se desvanece frente a unos bolsillos rotos.

Me quedo en los momentos sublimes que nos ofrendan nuestros artistas.  Ellos,  con su arte, nos humanizan.

Me quedo en la amistad que revive viejos y buenos momentos, te anima el presente y te sueña el buen futuro. 

Me quedo en  la familia, fuente de todos los afectos y contratiempos.

Me quedo en el deseo de regreso de mi hija que, al graduarse, piensa irse y me quedo también en el entusiasmo contagiante con el que mi hijo y sus compañeros de clases recién inician sus estudios de Medicina. Con jóvenes así, estamos a salvo.

Me quedo en el repudio por lo grotesco y lo impresentable de mucha de nuestra clase dirigencial y me quedo en la certeza que las cosas van a cambiar.

Me quedo en esta transitoria pelazón material, pero, no dejo de sonreír porque me abunda la alegría de saber que por mucha noche oscura siempre   amanece un sol radiante que sale para todos. Escrito está que la luz vencerá todas las sombras.

Me quedo con una sonrisa de bienvenida y un abrazo fraterno para el  regreso de los que se fueron.

Hoy entré a mi cuarto y vi mi maleta llena de polvo. Me voltee y de espalda le dije: “No te vistas que no vas,  porque yo me quedo… Me quedo”.


Johel Salas

* Es locutor y uno de los productores del programa radial “Los otros y yo”, que se transmite por la emisora IRFA 850 en Maracaibo.