Zulianidad

¿Para qué sirven el gobernador y los alcaldes? En teoría, para garantizar los derechos a una vida digna de todos los ciudadanos y velar por la prosperidad y seguridad de su Estado y municipios. Por ello, uno no comprende cómo en el Zulia tengan una actitud tan genuflexa con el Gobierno Centralista caraqueño que está maltratando sin misericordia al Zulia, como si fuera tierra enemiga. ¿Por qué aceptar sin chistar racionamientos inhumanos de luz mientras se privilegia a Caracas que queda exenta del racionamiento? Si en verdad les duele el Zulia y son sus defensores, ¿por qué no convocan al pueblo zuliano a una protesta general exigiendo que seamos tratados con los mismos derechos que los caraqueños?

Hoy se maltrata al Zulia con verdadera saña. Los últimos gobiernos han resultado peores que el de Guzmán Blanco o el de Cipriano Castro. Guzmán Blanco siempre trató al Zulia como tierra conquistada. Obsesionado por humillar a nuestro Estado, lo castigó sin misericordia hasta pretender convertirlo “en simple playa de pescadores”. En 1881, decretó caprichosamente la fusión de los estados Falcón y Zulia, que habría de llamarse simplemente estado Falcón y, para humillar más a Maracaibo, nombró como capital a Capatárida, un pueblito falconiano. Cipriano Castro ordenó bombardear Maracaibo, cerró la Universidad del Zulia y le arrebató el puerto y corredor de Palmarito. Contra el maltrato y las humillaciones, el pueblo zuliano respondió con firmeza aglutinando una fuerte oposición y trabajando por el esplendor de su Estado.

Para 1890, Maracaibo contaba ya con luz eléctrica, tranvías, escuelas, un instituto de educación superior, teatro, banco, teléfonos…, cosas que hoy escasean, pues ya no estamos retrocediendo al siglo XIX, sino a la prehistoria. Por ello, uno no entiende cómo puede haber zulianos que apoyan el saqueo y maltrato a nuestro Estado. A pesar de ser el que más ha dado a Venezuela, es el Estado que sufre mayores penurias. Es inconcebible e insoportable la situación del agua, de la luz, del transporte, del abandono generalizado. Nunca Maracaibo había estado tan abandonada, fea y sucia. Antes, cuando la alcaldía estaba en manos de la oposición, la culpaban de no recoger la basura y hasta repetían que se dedicaba a boicotear sus políticas. Ahora, que tienen en sus manos todos los poderes, ¿a quién culparán?, ¿al imperio?

La zulianidad, señores gobernantes, es algo más importante y valeroso que organizar desfiles de carrozas o montar tarimas en la feria, para tener al pueblo tranquilo y distraído. Es la vieja política de darle “pan y circo”, como ya hacían los romanos. Aunque al pan, tampoco se le ve demasiado la cara. Al menos donde yo vivo, llevamos más de cuatro meses que no ha aparecido el clap. Y si falla el “pan y el circo”, siempre queda el recurso de recurrir a la represión. Cuando en San Francisco se intenta alguna protesta, es reprimida con fuerza porque, así lo repiten, “San Francisco es tierra liberada”. Y yo me pregunto ¿Liberada de qué?: ¿de la inseguridad, de los apagones, del hambre, de la escasez de agua, de la falta de medicinas, de las colas para echar gasolina, de las chirrincheras como medio de transporte?

Es urgente que la zulianidad se exprese como fuerza para recuperar el empuje zuliano y trabajar por la prosperidad del Estado.

Por: Antonio Pérez Esclarín

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